sábado, 11 de diciembre de 2010

La merluza cotiza en oro

En Mar del Plata el kilo de hubbsi subió a pie de muelle más de un 30% en las últimas semanas. Desde que falta de la bodega de los barcos, pasó de 3 a 4 pesos. La situación empeora ante el epílogo de la temporada. CAFREXPORT avisó que le costará cumplir con sus clientes.
En el año de la cuotificación quedarán miles de toneladas de merluza hubbsi asignadas sin poder ser pescadas. No porque los armadores marplatenses se volvieron repentinamente conservacionistas. Sino porque la buscan y no la encuentran. O tardan tanto en completar bodega que se pone en jaque la rentabilidad del negocio.
La falta de merluza hubbsi se hace tangible en los pocos cajones que se vienen desembarcando en las últimas semanas. Según registros estadísticos oficiales, el mes que pasó apenas se superaron las 10 mil toneladas, cuando en otras temporadas esta porción del año era la de mayor volumen dado que el reparto de los cupos crecía en la última porción del calendario.
Cumpliendo con la ley de la oferta y la demanda, producto que escasea, aumenta su valor. Si bien el faltante de materia prima al comienzo despegó en un 15 por ciento el precio, ahora la suba trepa al 30 por ciento.
“Estaba a 3 pesos y ahora ya la venden a 4”, reconoció Ciro D’Antonio, presidente de CAFREXPORT, la cámara de frigoríficos que procesan materia prima adquirida a pie de muelle. “No hay negociación posible cuando son los armadores quienes ponen el precio que quieren”, se quejó el dirigente ante la consulta periodística.
La falta de merluza en el mar coincide con un momento de demanda sostenida también en el mercado interno. Los consumidores se volcaron a una dieta marinera para escaparle al aumento que registró la carne vacuna y la de pollo en las últimas semanas.
“Esto nos afecta sobremanera y ya estamos viendo con preocupación no poder cumplir con los contratos ya tomados”, advierte el empresario del Frigorífico Del Sudeste. “La situación no mejorará cuando debamos responder a la demanda de la cuaresma, en Brasil, a principios del mes próximo”, sostuvo D’Antonio.
Ayer a la mañana el Floridablanca, un fresquero de poco más de dos mil cajones llegó a puerto con gran parte de la bodega completa con cajones de merluza. “Tardamos un 50 por ciento más de tiempo en completar”, confesó Oscar Sayago, armador del buque. Antes demoraban 8 días para llenar los 2.300 cajones y ahora estuvieron 12 días afuera.
El fruto de la pesca no parecía conformar a nadie a pie del muelle de Deyacobbi. “Es un pescado chico, capturado al borde de la línea de veda, a la altura del 42º50’S”, precisó el armador, que se quejó por la operatoria indiscriminada de los buques factoría. “Después que arrastran ellos hay dos brazas más de profundidad”, exageró.
El que completó ayer el Floridablanca será el último viaje de la temporada. “No vale la pena: no han dejado nada”, confesó Sayago, quien asegura que a los “armadores chicos” los salvó la caballa, el recurso que batió récord de abundancia este año a partir de que factores ambientales prolongaron su presencia en zona operativa de barcos costeros y fresqueros. Y buques factoría también, lo que motivó la queja generalizada de los armadores chicos por destruir la plaza.
En CAFREXPORT están molestos, pero más con el gobierno que con los armadores pesqueros. La disminución de las retenciones anunciadas para merluza, langostino y calamar no hicieron más que agitar el mal humor.
“Una vez más se favorece a los grandes grupos empresarios ligados a la exportación de merluza y langostino”, aseguró D’Antonio. “Nosotros nos volcamos a producir otras especies, sumamos valor agregado, intentamos abrir nuevos mercados, pero la raya que exportamos a Francia tiene el 10 por ciento de retenciones”, se lamentó el empresario.
Por estas horas la merluza brilla por su ausencia, mientras, como si se tratara de un lingote de oro, su valor no deja de subir.
Por ROBERTO GARRONE

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